PROCESIONARIA:  UN PELIGRO MORTAL PARA TU PERRO

 

La aparición de la procesionaria se adelanta este año debido a las altas temperaturas que ha habido durante todo el otoño y el invierno. Vamos a ver los peligrosos efectos y las precauciones necesarias, para evitar una dolorosa experiencia a nuestro perro.

 

 

 

La procesionaria (Thaumetopoea pityocampa) empieza su desarrollo tras la puesta en masa de hasta 300 huevos que hace una mariposa hembra en una hoja de pino; tras un primer desarrollo, construye una bolsa donde se mantienen en invierno, saliendo sólo para comer las hojas de los pinos durante la noche.

 

Así se mantiene mientras hace frío pero cuando empieza el calor baja al suelo para enterrarse y empezar su fase de pupa o crisálida, en la que sufre la metamorfosis de larva (orugas) a mariposa (polilla).

 

En este momento en el que la procesionaria baja al suelo supone un gran peligro para los humanos pero sobre todo para los perros, que pueden fallecer por comerla o metérsela en la boca, por la altísima concentración de sustancias urticantes que tienen estas orugas.

 

Este año, en Madrid y otros lugares de la península estamos teniendo temperaturas más altas de lo habitual, por lo que ya han empezado a bajar de los árboles. 

 

 

Identificación

 

La procesionaria es fácil de reconocer. La colonia se desplaza siguiendo a un líder formando una larga procesión, es por ello que recibe el nombre de procesionaria del pino. Por lo que en la mayoría de las ocasiones, veremos una única fila de orugas de unos 4 cm de longitud, de tonos amarillentos y con el cuerpo cubierto de pelos como si estuvieran de punta (perpendiculares al cuerpo).

 

 

Efectos del contacto

 

Cuando estos pelos urticantes entran en contacto con la piel humana puede causar una reacción cutánea, en general causa enrojecimiento y picazón, pero las personas alérgicas también pueden experimentar shock anafiláctico, con edema, dificultad para respirar, náuseas y vómitos.

 

Pero el mayor peligro es para tu perro ya que tiene el riesgo de contacto con las mucosas o incluso de ingerirlas. El contacto de la procesionaria con las mucosas provoca heridas que tienen facilidad para necrosarse. En los ojos también pueden provocar lesiones importantes y atentos también a la nariz y las orejas. Además pueden provocar la inflamación y bloqueo de las vías respiratorias.

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Si se las tragan también tendría efectos sobre el estómago con consecuencias muy graves o incluso mortales.

 

En el caso de que tu perro entre en contacto con la procesionaria acude inmediatamente a tu veterinario, su veneno puede ocasionar severos problemas e incluso la muerte.

 

Mientras llegamos es importante retirar los restos de larva o de pelos y lavar con abundante agua, sin frotar.

En general, un perro que ha ingerido la procesionaria presentará:

  • una salivación intensa
  • heridas o ampollas
  • la lengua hinchada y amoratada pudiendo tener dificultades al respirar.

 

Prevención

 

El método más efectivo para evitar los riesgos es evitar las zonas de pinos y mantener atado a nuestro perro si hay pinos cerca. La procesionaria no estará lejos de un pino, pero eso no significa que sólo se puedan ver en pinares, ya que se pueden encontrar en zonas urbanas con pinos o en pinos plantados en los arcenes de la carretera.

Además con capaces de expulsar los pelos urticantes, por lo que éstos pueden estar suspendidos en el aire en el entorno cercano a los árboles, en las ramas por las que se desplazan y también en el suelo cerca de la línea que han seguido en su trayectoria. bozal de cesta

Y en parques urbanos en los que es fácil que haya algún pino, usar un bozal en los paseos, siempre de cesta, que además de las ventajas ya conocidas, (Ver bozales recomendados) evitará el contacto directo con cualquier mucosa si tiene la rejilla suficientemente pequeña o si tiene doble rejilla.

 

Estas pautas las deberíamos seguir desde ahora hasta marzo o abril, según cómo avance el año.

 

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