Por qué no debemos humanizar a nuestro perro

 

En la actualidad una gran parte de los perros viven como un miembro más de la familia. Y siendo muy positivo que les vacunemos, nos preocupemos de darle una alimentación sana y adecuada y proporcionarles confort, en algunos casos esto va acompañado de la humanización de nuestro perro. Una sobreprotección, un exceso de mimos (que no siempre el perro quiere), una falta de límites y la interpretación humana de sus conductas, lo que a veces acaba en algunos gritos que el animal no entiende…

 

Los peligros de humanizar al perro y cómo evitarlo

 

  • Humanizar sus emociones

Una respuesta humana habitual cuando otro ser humano a nuestro cuidado tiene miedo, ansiedad o una gran preocupación, es abrazarlo, darle una palmada, una caricia… Cuando nuestro perro gime, ladra, aúlla, tiembla o se muestra asustado o inquieto, es normal que tendamos a comportarnos de la misma manera.

Pero en el primer caso, la otra persona nos está entendiendo: tranquilo, te apoyo, estoy aquí para protegerte y cuidarte…

Mientras que en el caso del perro, sólo estoy aumentando su preocupación o reforzando una conducta o estado mental.

Si le acaricio cuando gime, estoy potenciando este comportamiento, llegará a gemir incluso en ausencia de un  estímulo  que provoque su ansiedad o miedo. Si en vez de enseñarle a gestionar su ansiedad, se la potenciamos, podré provocar un problema crónico de estrés.

 

  • Sobreprotegerle

Si sobreprotegemos a nuestro perro, nunca le exponemos a problemas o situaciones en las que tenga que buscar una solución, le evitamos cualquier estímulo negativo, el perro tendrá inseguridades y poca tolerancia a la frustración. Esto le hará vivir con miedo y puede generar reactividad y conductas agresivas.

 

  • Aislarle

De la misma forma, si no dejamos que el perro explore sus alrededores, lo tenemos siempre en brazos, tendrá problemas con cualquier nuevo estímulo y además estaré creando un hiperapego, que provocará problemas de ansiedad por separación. Además de que a muchos perros no les gusta que les cojan en brazos ni que les abracen.

 

  • Humanizar su comunicación

Y hablando de conductas propias de la ansiedad por separación, si interpretamos con mentalidad humana que el perro ha mordido nuestros zapatos, ha hecho pis en nuestra cama para fastidiarnos… Y le gritamos cuando llegamos a casa, estad seguros de que el perro no entiende nada y lo único que estamos provocando es que el perro tenga mal rollo hacia nosotros. Por favor, no dudéis en contactarnos a través de nuestra web https://www.perro-polis.com para recibir información de cómo resolver los problemas de ansiedad por separación.

 

  • Ausencia de límites

En el otro extremo están la falta de límites: permitimos que el perro nos salte encima sin control, que suba las patas en la mesa o nos ladre cuando estamos comiendo, que nos quite la comida, que se suba donde quiera porque no queremos regañarle, o si es el perro el que decide dónde y cuándo se juega… en el mejor de los casos, resultará francamente difícil convivir con este perro pero además se pueden generar conductas agresivas porque el perro no sabrá gestionar esta frustración que le supone no conseguir lo que quiere. Un ejemplo típico es el perro que enseña los dientes o gruñe cuando sus dueños le intentan bajar del sofá (aunque esto también puede ser por otros motivos, que tenga miedo y se sienta seguro en el sofá…)

 

Nuestros 10 consejos para evitar humanizar a nuestro perro y que reciba el afecto de la manera que lo que necesita:

El hecho de humanizar a tu perro genera una buena parte de los trastornos de comportamiento que los peludos pueden presentar. Te damos 10 claves para evitarlo:

    1. Piensa siempre en las necesidades básicas de su especie: sus necesidades de alimentación equilibrada, de tener un lugar donde dormir tranquilo sin que nadie de la familia le moleste, su necesidad de ejercicio físico que requiere paseos y juego. También de actividad mental: dedica tiempo a que piense, mediante obediencia o juegos de olfato, enséñale a buscar cosas, a traértelas, los 2 os divertiréis.
    2. Tómate el tiempo necesario durante los paseos para que pueda olfatear tranquilamente además de hacer ejercicio.
    3. Busca situaciones para que socialice con otros perros equilibrados. Sin sobreprotegerle pero sin obligarle a jugar si no es lo que le gusta.
    4. Permítele explorar, enfrentarse a situaciones nuevas, anímale y dale seguridad. Positiviza estímulos que le den miedo para que vaya tranquilo y seguro por la calle.
    5. Enseña a tu entorno a respetarlo. Si no le gusta que le toquen desconocidos, que le cojan en brazos… pide a toda la familia y amigos que no lo hagan.
    6. humanizar a nuestro perroCuando quieras hacerle un regalo o una celebración especial, piensa que él será mucho más feliz haciendo una  excursión a la sierra o dando un largo paseo por el campo que celebrando en una casa una fiesta de cumpleaños para perros.
    7. Investiga sobre sus instintos y aptitudes. Y así permitirle disfrutar desarrollándolos con actividades como rastro, juego con mordedores, con pelotas, agility, canicross, mushing…
    8. Aprende las señales básicas de comunicación de los perros para saber cuándo está estresado, incómodo y así evita o trabaja (según si es algo con lo que tenga que convivir o es tan fácil como no abrazarlo) las situaciones o las conductas que claramente le estresan.
    9. Ponle límites: no le dejes que salte encima a todo el mundo, que se suba a la mesa, que salga saltando y tirando al paseo… Practica ejercicios de autocontrol con él para que gestione estrés, aprende de un educador cómo regañarle, cómo enseñarle el “NO”.
    10. Si tu perro tiene conductas que es necesario cambiar, asesórate sobre el origen y la forma de trabajarlo pero no le grites, le persigas por la casa… porque no va a entenderte y sólo vas a empeorar las cosas.

 

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