Os voy a contar algunas cosillas de los parques de Madrid favoritos de Willy y os recomiendo que los visitéis en otoño porque están espectaculares

Parque del oeste

A Willy le encanta correr por las laderas mulliditas y siempre encuentra un montón de piñas y palos para traerme y que se los tire.

Tiene una superficie de 75,65 ha, el terreno es de tierra, hay fuentes, un arroyo y un par de estanques.

Aunque está interrumpido con calles con circulación de coches, los fines de semana cortan el tráfico tanto en la calle de Ruperto Chapí, que baja desde Moncloa  como en el Paseo de Camoens, lo que lo hace ideal para llevar a los perros sueltos. Aun así hay que tener cuidado con las bicicletas y monopatines que aprovechan la bajada desde Moncloa hasta el Puente de los Franceses cuando está cerrado al tráfico.

Recordad que el horario para poder llevar a los perros sueltos es el regulado para todo el municipio de Madrid: entre las 19:00 y las 10:00 en invierno y entre las 20:00 y las 10:00 en verano.

El espacio cuenta con lugares tan singulares como el Teleférico, la Escuela de Cerámica o el Templo de Debod, cerca de la Plaza de España, templo egipcio del siglo II a.C. En el teleférico, que nos lleva hasta la Casa de Campo, se puede ir con perro!!

En otoño, destacan los ginkgos por el color amarillo brillante que toman sus hojas antes de caer. En primavera destaca la variedad de flores, que le da un gran colorido también.

Retiro

Mucho más concurrido, con valla perimetral aunque con muchas puertas vallado con numerosas puertas de acceso en las calles Menéndez Pelayo, Alcalá y Alfonso XII.

A Willy le encanta por sus numerosas distracciones: gatos, ardillas, restos de comida… y lo peor:  caca humana. Increíble pero os aseguro que cierto, si a vuestros perros esto les atrae (a Willy sí), os recomiendo ir muy atentos.

Y una precaución muy seria: procesionaria en primavera, ya sabéis que puede ser mortal, no os arriesguéis, por favor. Se puede positivizar bozal para evitar que las puedan morder  o comer.

También ojo a los perretes cazadores con los patos y los 2 cisnes negros, que tienen bastante mal carácter.

Las puertas las cierran por la noche, el horario de apertura es:

  • Invierno: De 6:00 a 22:00h
  • Verano: De 6:00 a 00:00h

Dispone de un parque canino: una zona vallada de gran tamaño para perros, valla muy  alta y doble puerta, así que es muy segura. Tiene fuentes adaptadas para todo tipo de perros, en la que pueden estar sueltos, por supuesto con supervisión del guía. Tiene circuito de agility, numerosos bancos para las personas y un montón de moreras estupendas que dan una sombra más que necesaria en veranito. La entrada más cercana para ir a esta zona es la de la Plaza de Mariano de Cavia.

No se puede acceder con perro a la zona de la Rosaleda, el resto sin problemas.

Tiene muchas fuentes, estanques, canales de agua. Recordad que el baño de los perros no está permitido.

Tiene caminos de tierra pero también muchos asfaltados.

Tierno Galván

Algo menos conocido pero es un parque de 45 hectáreas, siendo con ello uno de los mayores parques de Madrid.

Se encuentra en el barrio de Legazpi, entre la antigua estación de ferrocarril de Delicias, actual Museo del Ferrocarril, y la vía de circunvalación M-30.

Lo que más le gusta a Willy de este parque es que hay conejos!! En la zona de bajada al estanque, en los matorrales. Los perros cazadores disfrutan como un loco persiguiéndolos y dando vueltas a los matorrales, aunque no tienen ninguna posibilidad de pillar ninguno, porque no se alejan mucho de sus madrigueras cuando hay gente.

No tiene vallas, por lo que no hay limitación de horario. Tiene muchas zonas iluminadas con farolas, así que es buena opción para paseos tardíos o muy temprano.

En todo el parque  está permitido llevar al perro suelto en los horarios marcados por la normativa municipal.

Dispone de tres estanques y grandes praderas, los caminos son de tierra en su mayoría. Es frecuente ver perros nadando y jugando en los estanques aunque, de nuevo, esto no está permitido.

En este parque se encuentra el Planetario de Madrid, un auditorio al aire libre y la sala de proyección IMAX.

Precaución con la zona que da a la calle  Meneses, al no estar vallado y estar abierta al tráfico.

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